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Mientras son otras gimnastas las que están recibiendo la atención mediática por sus impresionantes rutinas, una atleta hizo historia incluso antes de que dieran comienzo los pasados Juegos Olímpicos de Río.

Conforme los diferentes deportistas de todo el mundo caminaban en el desfile de naciones, Catalina Ponor hizo historia al convertirse en la primera gimnasta en cargar la bandera de Rumania en la ceremonia de inauguración.

Sin embargo, así como Río le dio el honor a Ponor de ser la abandera de su país, también le significó competir por primera vez en solitario, pues este año el equipo rumano no logró clasificar a su equipo de cinco integrantes y la primera elección de Rumania, Larisa Iordache, sufrió una lesión en la mano que le impidió asumir el rol. No haber enviado a un equipo completo a los Juegos Olímpicos fue un duro golpe para la gimnasia rumana, disciplina en la que han ganado medallas y destacado desde 1976.

Previo a Río, Ponor había competido junto a sus compañeras en dos Juegos Olímpicos (Atenas 2004 y Londres 2012). En la capital griega, ganó tres medallas de oro: all-around, así como las pruebas de pista y viga. Después de un retiro, regresó en 2012 para colgarse el bronce en la competencia por equipos y ganó plata en pista. Se retiró por segunda ocasión, pero las circunstancias del equipo rumano la motivaron para un nuevo regreso y competir otra vez bajo el espíritu olímpico. “Si cometo errores por mi cuenta, entonces estará en mis manos resolverlos. Si no hago nada, entonces será mi culpa”, dijo Ponor días antes de su solitaria participación.

Indudablemente, compitiendo por cuenta propia tiene su precio también. Tan solo con mirar la camaradería entre las chicas de Estados Unidos, uno se puede dar cuenta de cuánto se apoyan entre sí a lo largo de la competencia. No tener el apoyo incorporado de los compañeros de equipo en los Juegos Olímpicos tiene que ser una carga difícil de soportar.

Tras salir del retiro después de los Londres 2012, Ponor ganó en marzo de este año la Copa del Mundo en viga. Después de la impresionante demostración, Rumania decidió enviar en solitario a Ponor a Río. Desafortunadamente, Ponor no pudo subir al podio en ninguno de las competencias. En viga, su evento más fuerte, quedó en quinto lugar. Pero para una gimnasta que se ha retirado dos veces, participado en tres competiciones olímpicas y ostenta cinco medallas, no fue una mala de decir adiós. Y ser la abanderada rumana durante la Ceremonia de Apertura fue un pequeño recordatorio de lo mucho que su país la admira y se siente orgulloso de ella.