Si hay un país que va en camino a ser la potencia mundial, ese es China. Desde hace décadas se ha dedicado a trabajar para dominar en todos los aspectos sociales y en el deportivo se ha desarrollado a gran velocidad, teniendo a varias disciplinas como sus principales estandartes. Uno de ellos, la gimnasia.

En los Juegos Olímpicos de 1988, el país oriental no era como hoy en día lo conocemos. Si bien era competitivo, la realidad es que apenas y le hacía sombra a verdaderas potencias de esa época. 31 medallas totales, con seis de oro, fue su cosecha. No estaba en el top 10 mundial.

Sin embargo, esos JJOO celebrados en Corea del Sur fueron un punto de inflexión y a partir de ahí (a excepción de Los Angeles 96) su crecimiento fue constante, hasta llegar a “sus” Olímpicos, en Beijing 2008, donde rebasaron la línea de las 100 medallas, con la gimnasia como una de las disciplinas más fructíferas.

Desde que la república de China volvió a participar en una justa veraniega en Los Angeles 1994, tras Helsinki 1952, la disciplina de las acrobacias junto a la halterofilia, clavados y tenis de mesa es uno de los deportes que más preseas le ha entregado, alcanzando su clímax en Beijing, con nueve preseas doradas. Sin embargo, como todo lo que sube tiene que bajar, el país oriental vio un descenso drástico en las siguientes dos ediciones.

Para Londres 2012, el número de medallas de oro bajó a cinco y para Río 2016 la catástrofe fue total, pues el medallero no marcó ninguna presea dorada para China en gimnasia. Se tuvo que conformar con una plata y dos de bronces, además de exponerse al cuestionamiento mediático, al ser considerado “el peor fracaso olímpico”, de acuerdo a la agencia oficial china Xinhua.

La poca cosecha de oros en Río 2016 también permitió que la delegación china terminara en el tercer puesto de esos JJOO, detrás de Estados Unidos y Gran Bretaña, causando incredulidad en Xinhua, al punto de tuitear un “debe ser broma, ¿no?”.

Y es que después de Beijing 2008 y los excelentes resultados que llevaron al “Gigante dormido” a despertar y ser la potencia mundial en deportes, no se pensó que la caída iba ser tan estrepitosa y tan rápida como lo fue, al punto de no poder competirle a Estados Unidos el primer lugar del podio, tan solo ocho años después.

El próximo reto de China es Tokio 2020, donde los Juegos Olímpicos vuelven a estar cerca de ellos, casi en su casa, por lo que su deseo de volver a los primeros planos de la gimnasia, y en general del medallero, serán uno de los propósitos primordiales.

“Los deportistas jóvenes necesitan pruebas arduas para ser más poderosos”, comentó el entrenador Huang Yubin en 2009. Falta ver si esas pruebas están destinadas para 2020 o tendremos que esperar hasta 2024 para volver a ver China en lo más alto de la gimnasia.