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Nora Moreno, Jean-Claude Van Damme y Pilar. Esos tres nombres son esenciales para Jossimar Calvo. El primero es de su madre, el segundo del actor y el tercero de una maestra. Esta tercia de personas fueron quienes “descubrieron” al hoy considerado mejor gimnasta en la historia de Colombia.

Sí, a los cinco años de edad Jossimar imitaba los movimientos que Van Damme realizaba en las películas que su madre veía. Splits, pararse de manos o hacer un arco demostrando su flexibilidad fueron ejercicios que sorprendieron a su profesora Pilar, la misma que le vio el talento para desarrollarse en la gimnasia y así fue como en 1999 entró de lleno al mundo de esta disciplina.

Seguro en sus inicios nadie se esperaba que un chico diagnosticado con desnutrición, tratado con hormonas de crecimiento, de un barrio pobre y originario de un país con poca historia gimnástica se convirtiera en en uno de sus estandartes en el extranjero. Sin embargo, Calvo demostró que las cosas siempre pueden salir mejor de lo que se espera.

Jossimar es ganador de más de 200 medallas (considerando todas sus competencias, según él) y es que a cada prueba que asiste deja en claro que es uno de los mejores a nivel mundial.

Su momento de mayor gloria han sido los Juegos Panamericanos de 2015 celebrados en Toronto. Tres medallas de oro y dos de bronce fueron los números que entregó, convirtiéndose en el primer colombiano en ser acreedor a tantas preseas doradas en una misma edición de ese certamen.

Sin embargo, su figura logró un mayor renombre cuando obtuvo el pase a los Juegos Olímpicos de Río 2016, donde fue el abanderado de su delegación y terminó en décima posición, consiguiendo una participación histórica, aunque alejado de las medallas.

“Me toca mejorar mucho, hoy en barra estaba nervioso, esperaba un mejor resultado. Necesitamos tener más nivel para aspirar a un resultado mejor”, declaró el nacido en Cúcuta después de su participación en los JJOO.

Con la mira puesta en Tokio 2020, Jossimar ha regresado a las competencias internacionales después de una operación en el tobillo a finales del 2016. Sus primeros pasos los dio en las Copas Mundiales de Eslovenia y Croacia, donde se llevó una plata y un oro en la prueba de barras paralelas respectivamente, demostrando su gran capacidad en el que es su aparato preferido.

“Espero este año subir en el ranking tras los eventos del mundo, porque aunque he logrado llegar al décimo lugar, mi objetivo es subir más”, aseguró el cucuteño, quien ahora espera el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística de Montreal para reafirmarse como el gran presente y futuro de la gimnasia colombiana, además de seguir agrandando su palmarés y el gran legado que ha dejado con apenas con 22 años.